2005, Francia: una visión del "ver"

La historia no comienza en Hangzhou. Comienza en Francia.

En 2005 —antes de que existieran los smartphones, siete años antes de que apareciera Google Glass— el precursor de este equipo ya hacía una seria pregunta de ingeniería: ¿podría superponerse el poder de la computación directamente sobre el mundo real frente a los ojos de las personas?

Esto no era ciencia ficción. Eligieron un camino que casi nadie había tomado: investigar la tecnología de imagen óptica transparente —convirtiendo una lente en una pantalla transparente, permitiendo que la información virtual y la realidad física coexistieran en el mismo campo de visión.

Esta tecnología óptica, llamada EnhancedView, fue reconocida en 2010 por el IEEE como uno de los 5 mejores premios de innovación del mundo. Fue la primera vez que un equipo de China fue distinguido en el nivel superior del escenario mundial de óptica AR.

2011, Hangzhou: traer la idea a casa

En 2011, la francesa Laster Technologies y el equipo chino cofundaron Lanster Technology (杭州蓝斯特科技有限公司) en Hangzhou como empresa conjunta sino-francesa. En ese momento, Hangzhou aún no había producido sus célebres empresas tecnológicas, y las gafas AR eran un concepto al que casi nadie en China prestaba atención.

Lanster llegó con años de experiencia óptica desarrollada en laboratorios franceses y comenzó a desarrollar y fabricar algunas de las primeras gafas inteligentes AR de China. Lanzaron las gafas profesionales PMD (monocular) y MG1 (binocular). En 2013 llegó la EPW orientada al consumidor, con un campo de visión de 23 grados equivalente a una pantalla de 48 pulgadas vista desde tres metros.

Era una época con pocos aplausos. Las gafas AR eran demasiado tempranas; el mercado no estaba listo, ni el capital. Pero la tecnología sí estaba ahí.

La era de Internet: explorando wearables e IA

En los años siguientes, el equipo continuó explorando durante la ola emprendedora de internet en China. La dirección era clara: si el hardware podía llegar tan lejos, ¿qué podría lograr el software y la IA?

Si unas gafas tienen cámara, capacidad de cómputo y conectividad de red, ¿qué cosa genuinamente valiosa pueden hacer por las personas? Inspección industrial, orientación remota, trabajo móvil… todas eran direcciones candidatas.

Pero una pregunta seguía alojándose en la mente del equipo como una astilla:

China tiene más de 17 millones de personas con discapacidad visual. Los desafíos que enfrentan cada día no son de ciencia ficción —son etiquetas de medicamentos que no pueden leer, señales de tráfico que no pueden distinguir, semáforos que no pueden ver. Una cámara en las gafas, una conexión de video estable y una persona dispuesta al otro lado —la tecnología para hacer esto posible ya existía. ¿Por qué nadie lo había hecho?

2018: girando hacia quienes más lo necesitan

En enero de 2018, Eyecoming fue fundada oficialmente. No fue una startup desde cero —fue un giro tomado después de más de una década de comprensión técnica acumulada.

El equipo redirigió todas las capacidades desarrolladas en hardware AR —diseño ligero, transmisión de video de baja latencia, optimización en redes débiles, estabilización óptica de imagen— hacia una sola comunidad: las personas con discapacidad visual.

El núcleo de la plataforma es un sistema de asistencia voluntaria remota: una persona con discapacidad visual envía una solicitud de ayuda por teléfono o gafas; el sistema la envía a decenas de voluntarios en línea en la misma ciudad; la primera persona en responder se convierte en los ojos de ese usuario en ese momento.

35 gramos de peso. 6-10 horas de autonomía. Un doble toque en la sien para conectar. Cada decisión de diseño apunta al mismo objetivo: hacer que el acto de pedir ayuda no sea ninguna carga.

Una convicción contraintuitiva

Una vez que la plataforma estuvo funcionando, el equipo notó un problema que la mayoría de productos similares ignoran. Muchos voluntarios informaron que se habían registrado, pero pasaban semanas sin recibir una sola llamada. El impulso de ayudar necesita confirmación oportuna.

Esto llevó al equipo a una conclusión: la plataforma no solo sirve a las personas con discapacidad visual —también sirve a sus voluntarios. Una plataforma que da a los voluntarios una experiencia continuamente significativa es la única que es verdaderamente sostenible. Así que Eyecoming tomó una decisión que parecía contraintuitiva para el resto de la industria:

Limitar deliberadamente el grupo de voluntarios en lugar de hacerlo crecer indefinidamente. Refinar el mecanismo de emparejamiento. Aumentar la probabilidad de que cada voluntario reciba una llamada —en lugar de expandir infinitamente el grupo.

Cómo ayudar, quién debería ayudar y qué aspecto tiene la calidad de la ayuda —estos juicios han sido validados a través de la práctica, una y otra vez.

2019: reconocimiento en el escenario mundial

En septiembre de 2019, en IFA en Berlín, HONOR y Eyecoming lanzaron conjuntamente PocketVision al mundo —la primera vez en el campo de los dispositivos de asistencia para baja visión que una herramienta de asistencia IA se combinaba con hardware de smartphone de consumo masivo.

Seis idiomas. Respaldo del Royal National Institute of Blind People (RNIB, Reino Unido). Reconocimiento de los medios especializados en óptica del Reino Unido, AOP.

2026: veinte años después, volver al principio

Este año, Eyecoming completará una nueva ronda de actualizaciones de su app para usuarios ciegos. La dirección no es la acumulación de funciones —es un enfoque renovado en la esencia de bien público de la plataforma.

De un concepto óptico en un laboratorio francés en 2005, a la primera línea de producción de gafas AR en Hangzhou en 2011, a años de exploración, al giro de 2018 hacia la tecnología de asistencia para los discapacitados visuales, hasta hoy —

Veinte años. Una misión: hacer de la conexión humana el resultado más valioso de la tecnología.
Lectura adicional:
Lanster lanza las gafas AR inteligentes EPW — 36Kr, agosto 2013. https://www.36kr.com/p/1641767469057

Eyecoming (Hangzhou Eyecoming S&T Co., Ltd) fue fundada en 2018, basada en más de dos décadas de acumulación tecnológica de la francesa Laster Technologies y su joint venture chino Lanster Technology.